Sin haber visto, ni de lejos, toda la filmografÃa de
Chabrol intuyo que de las 69 pelÃculas que ha hecho, la mayorÃa son la misma repetida una y otra vez. Con
Borrachera de poder no parece que estemos con un caso diferente. Chabrol no inventa nada en ésta pelÃcula. Quizá nunca lo hizo. De los directores pertenecientes a la
Nouvelle Vague estamos, seguramente, ante uno de los más discretos. Como digo, no he visto toda su filmografÃa, pero Chabrol parece un director que ha sabido coger lo mejor que nos ha dejado la Nouvelle Vague para hacer una pelÃcula interesante sin caer en experimentos trasnochados.
Por eso
Borrachera de poder es, en muchos aspectos, una pelÃcula contradictoria. Por un lado es ligera en la trama, pero por otro lado es densa en la atmósfera y los personajes. Por un lado es clásica en su dirección, pero por otro lado es muy moderna en el tratamiento de los personajes...
Y éste es el principal punto en el que me gustarÃa parar: los personajes. Cuesta mucho ver un conjunto de personajes tan bien cuidados. No sólo estamos ante una protagonista que guÃa la historia y una serie de secundarios que ayudan a explicar la trama. Muchos de los personajes están ahà porque deben estar. No son necesarios para la trama, pero son necesarios para la realidad de la pelÃcula. AsÃ, podemos encontrarlos equivocándose al hacer la cama, obstaculizándose en el baño o sintiéndose atraÃdos por otros personajes, sin que ello importe en la trama principal. El tratamiento de los personajes, una vez más, es contradictoria. Al lado de estos personajes necesarios para la realidad de la pelÃcula (por ejemplo, el sobrino de la jueza) nos encontramos con una serie de polÃticos totalmente paródicos que rozan la sátira con unos puros totalmente exagerados y unas caras que parecen sacadas de un comic de
Dick Tracy . ¿Quienes son los buenos y quienes los malos? No hay. ¡Bien otra vez!
En definitiva, una hilarante sátira sobre la polÃtica y el poder, con sus ejecutivos, sus jueces y sus chanchullos, pero lleno de sutilezas que sólo apreciarán los paladares más finos... o raros como yo.
Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.
comments powered by