Me pierden las pelÃculas con monstruo. AsÃ, en singular. Evidentemente, las buenas. Es decir, su Alien, su Tiburón, su Depredador... Me encanta la manera en que los buenos, los que tienen talento, saben llevar el ritmo en estas pelÃculas, dosificar las apariciones del bicho de turno, asustarnos, jugar con nosotros... y me encanta también las infinitas posibilidades que ofrecen este tipo de pelÃculas desde el punto de vista visual. Una cinta asÃ, bien trabajada, da para buen ritmo, grandes escenas y auténticos planazos. Mejor, imposible.
Pero claro, también es un campo donde es difÃcil ir dando con algo nuevo, algo interesante y sorprendente. Por eso es un género que de un tiempo a esta parte está, como dirÃa Beiger, muerto. Y la culpa suele ser de directorcillos incompetentes como Rolland Emmerich, que solo por filmar una peli sobre un monstruo se piensan que hay que hacer todo precisamente asÃ: monstruoso, a lo grande, sin pies ni cabeza. El ejemplo perfecto es Godzilla.
Han tenido que venir los coreanos para dar un ejemplo de buen hacer. Todo puede ser, y lo mismo finalmente la pelÃcula me decepciona o incluso, también puede ser, funciona pero va por un camino muy distinto al que yo imagino. Pero intuyo una pelÃcula inteligente, tranquila, que controla muy bien sus tiempos y que ataca a lo grande sólo cuando lo necesita.
Por fin, de nuevo, un monstruo de calidad en la gran pantalla.