A Winterbottom se le amaneció el dÃa bastante confuso para acabar escribiendo, planeando o pergeñando lo que luego ha parido con el nombre de Nine Songs (pelÃcula que veo con bastante retraso respecto a su fecha de estreno; pero más vale tarde que nunca).
Una pareja disfruta durante la noche con su asistencia como público a 9 conciertos (de los cuales el dire nos muestra las nueve canciones, una por cada, que dan tÃtulo al invento) y se pasan el resto de sus horas vitales follando. Y las no vitales, porque viendo la dedicación, adicción y desmesura, uno pensarÃa que hasta dormidos siguen jugando al escondite.
Y asà avanzan los minutos, sin mucho que llevarte a la cabeza (todo se queda en los ojos), hasta que al final, Winterbottom se da cuenta, coño, me quedan 5 minutos, y cierra la historia con esa despedida, esa reacción a contrarreloj del bueno de Michael, que se da cuenta que pretendÃa hacer una peli con algo de chicha, no un porno bien rodado. Y claro, es tarde; en cinco minutos me descojono yo de su despedida y de la cancioncita ruidosa con la que cierra la pelÃcula.