Lo interesante de la pelÃcula es ese tono que sabe imprimir el personaje central, interpretado por un majestuoso Peter O´Toole, jugando al juego de casi ser grosero con una chiquilla acompañante que sabe actuar para hacer silenciosa la recta polÃticamente poco correcta que conducen juntos.
En lugar de crear una comedia sin más, el drama se cierne entre risas socarronas consiguiendo que nos caiga simpático un tipo que lo es pero que se pasa de la raya. Por otra parte la evolución de ambos personajes es una tradición de dar y tomar, cada uno con lo que necesita, para llegar a un final tierno, en el que en realidad la malicia tenÃa otra cara a la que todos podÃamos pensar.
Con diálogos entretenidos y fuertes, con un pensar acerca de la vida y el arte como primera cosa en la vida en forma de pasión, lo que nos interesa es ese par de personajes que se quieren a su manera, que son iguales pero con distinta edad, y que se enriquecen poco a poco.
Un ejemplo de pelÃcula lanzada a la idea clara de sus conceptos, que muestra sin pudor, que deja en manos de un grande el desliz de la interpretación y que seduce con ternura relajando el ambiente a pesar de una muerte inevitable pero pesarosa.