Decepción. Esa es la palabra que condensa mi opinión sobre este nuevo trabajo de uno de los directores que más admiro del panorama actual.
El hombre que dio una vuelta de tuerca a las pelÃculas sobre asesinatos en serie es más consciente que nadie de que ese género está muerto y que si quieres hacer una pelÃcula sobre ello, has de hacerlo desde otro punto de vista.
Eso es lo que creo que ha hecho David Fincher, abordar el género a través de una especie de docudrama en el que en esencia nada sucede y en el que desde el primer momento sabes que no va a haber final.
Este planteamiento tiene de bueno el que te quitas de un plumazo toda esa serie de escenas más que resabidas en la que el protagonista acaba dando con el asesino o aquellas otras en las que vamos viendo los errores del asesino, etc.
En puridad, en esta pelÃcula no es que no estén, sino que lo están de otra manera. Mención especial merece para mà la escena en la que Gyllenhaall visita al personaje que proyectaba El malvado Zaroff.
Si estuviésemos ante una pelÃcula de género, esa serie esa terrible escena en la que se descubre el asesino, y el momento de "no era Rick Marshall el que hacÃa los carteles, era yo." serÃa más de lo mismo.
Lo interesante de Fincher es que juega en dos tiempos y te pone la escena de siempre, aunque sepas que esta pelÃcula no tiene final.
Esa escena me gusta asà como la escena del cine viendo Harry, El sucio o media docena más (especial mención para la primera aparición de Zodiac). Me ha gustado mucho el montaje brioso y muy bueno de los primeros 45 minutos. Y me han encantado las interpretaciones de todos, excepto de Jake Gyllenhaal, que en el momento en el que se convierte en foco de la historia, esta se resiente muchÃsimo.
Por último, también me ha gustado la manera en que Fincher le ha buscado un final,una motivación a Gyllenhaall. En un momento dice que necesita saber quién es Zodiac y mirarle a los ojos.
El problema que le veo a la pelÃcula en este punto es que no termina siendo fiel a sà misma. La escena en la que Gyllenhaal baja al sótano del proyeccionista tenÃa que haber terminado con una mirada a los ojos de el sospechoso y con una especia de tranquilidad de Gyllenhaall, sintiendo que él no es Zodiac. Fincher carga demasiado las tintas, tensa mucho la escena, para que al minuto la investigación se olvide de ese tipo.
Pero no es sólo este problema el que tiene la pelÃcula, sino un metraje más que excesivo en el que se acaban diluyendo los aciertos de la pelÃcula. La pelÃcula pierde muchÃsimo interés en el tramo en el que la investigación deja de ser policial y es Gyllenhaal quien toma las riendas.
Además es imperdonable que haya momentos que no queden lo suficientemente bien expresados. Por ejemplo, en apenas dos escenas se nos muestra a un Robert Downey Jr. acabado. Tampoco tenemos escenas ni personajes que nos den idea de temor o de una presencia cercana de Zodiac. Y asà es difÃcil mantener la tensión durante 2 horas y cuarenta.
En definitiva, una buena pelÃcula de un excelente director que ha dado una excesiva rienda suelta a un capricho. Rizar el rizo.