Jordi Cadena lleva haciendo cine en cataluña desde hace cuarenta años. Ahora estrena en cines Els pasos perduts, una película construida a partir del material de dos cortos que rodó en los años sesenta y que nunca llegó a terminar, donde mezcla imágenes de entonces con otras de ahora.
La película se define como experimental y abstracta, construida a base de recortes sin mayor coherencia entre sí. Para mí, ya es suficiente como para no pisar una sala de cine ni aunque me paguen. Imágenes antiguas, música enigmática, silencios... y toda una serie de mecanismos que generarán una atmósfera que.... que no llevará a absolutamente nada. Además, todo en las imágenes antiguas recuerda a una Nouvelle Vague trasnochada que tiene algo de su forma pero que irremediablemente pierde todo fondo.
Un auténtico ladrillaco del que lo único bueno que puedo decir es que es honesto, y avisa desde el principio de lo que pretende ser. Evidentemente su distribución va a ser mínima y durante un tiempo muy limitado así que, si realmente estás interesado en verla, corre porque la quitarán en seguida.