Lo mejor que puedo decir de esta pelÃcula es que no era tan mala como pensaba. Aunque tiene graves momentos muertos, la pelÃcula es mÃnimamente entretenida, mÃnimamente. Cae en la pesadez de repetir una y otra vez las mismas situaciones. Llamadas y llamadas y llamadas, cuidar de la madre cuidar de la madre…
Es bastante artificial, vemos una serie de situaciones en las que los personajes actúan de manera absurda, al son del interés de los sucesos. La pelÃcula está dirigida con el piloto automático, una dirección de festival independiente, además anticuada, independiente de hace diez años por lo menos. Abusa de los planos muy cerrados y elige momentos musicales intensos para situaciones rutinarias y aburridas.
Entonces, ¿por qué no era tan mala como pensaba? Básicamente porque pensaba que iba a ser muy mala. Al menos hay varios personajes, las localizaciones se airean un poco, no huele tanto a precaria como suponÃa. Se puede aguantar hasta el final sin sentir ganas de gritar.
Eso sÃ, todo suena a sabido. La foto de la hermana que quiere tocar la madre enferma nos explica en un solo plano lo que se molesta en explicar durante mucha pelÃcula. La evidencia es algo que se puede ver durante toda la pelÃcula, por ejemplo cuando tacha con ganas el nombre en la agenda. Podemos encontrar algún momento intenso, especialmente con la madre, pero también encontramos montones de momentos irrisorios como es la escena de la tumba a 34 pasos del árbol.
La actriz protagonista no da la talla. Tiene momentos sonrojantes, sin embargo el resto del reparto no está tan mal.
En fin, no hay demasiado que decir sobre una pelÃcula muy corrientucha, levemente entretenida y con algún que otro momento bueno aislado. Relleno de festival.