Lo que pasa es que, en diferentes ocasiones a lo largo del metraje, Tsukamoto se libra de todo esquema para ofrecernos retazos de lo que es su cine: esa primera escena de la pelÃcula donde el "detective de los sueños" sale del sueño de un amigo de su padre, esa escena de la primera muerte de la adolescente japonesa o, hacia el final, cuando los protagonistas se encuentran encerrados en un pequeño habitáculo. Creo que esas escenas valen por toda la pelÃcula, tienen una fuerza impresionante y demuestran de lo que Tsukamoto es capaz.