Publico esta postcrÃtica tardÃa aprovechando que estamos ante una semana con una cartelera más o menos larguita, garantizándome que vuele rápido de nuestra portada cediendo el espacio a las inminentes precrÃticas semanales. Pero me sentÃa obligado a dejar por escrito mis impresiones sobre Life aquatic.
De repente he entendido ese sentido del humor. Esa frialdad inhumana con la que sus personajes afrontan la mayorÃa de las -absurdas- situaciones de la trama, algo que potencia brutalmente aquellos escasÃsimos instantes en los que se quitan la coraza y dejan ver sus emociones. He reÃdo abiertamente con Bill Murray enfrentándose a tiros con los piratas más chapuceros que recuerdo haber visto en la pantalla. Con el casco de buzo con música incorporada. Con el maravillosÃsimo personaje de Willem Dafoe. Con algunos gags simplemente diferentes e hilarantes ("¿el motivo cientÃfico para matar al animal?"; "...la venganza").
Visualmente me encanta el look que consigue Anderson; desde sus habituales barridos de cámara, veloces y certeros, hasta sus arrogantes colores, pasando por esas criaturas marinas tan artificiales como deliciosas, que encuentran su colofón en la hermosa secuencia final, con el comentadÃsimo tiburón jaguar.
A mÃ, finalmente, aunque sea en una segunda oportunidad, Anderson me ha conquistado. Ya me gustó Los Tenenbaums, si bien no me entusiasmó. Pero Life aquatic va más allá; es más libre, tiene más vuelo, y su irreverente cachondeo queda en la memoria.