Un aspecto cada vez más en alza en la ciencia ficción seria es el universo genético y toda su problemática ética. Hemos visto pelÃculas muy interesantes como “Gattaca†(aunque con tremendas zonas oscuras en cuanto a pureza de género), y leÃdo libros apasionantes como “Un mundo felizâ€, no precisamente nuevo. Cada vez más este tipo de historias desplazan a las viejas historias de exploraciones espaciales como “2001†o a los mundos apocalÃpticos tipo “mad maxâ€, colocándose a la par de la IA en interés y muchas veces mezclándose con esta última por compartir cuestiones filosóficas de la humanidad del hombre.
Suelen ser historias de control gubernamental llevado al extremo, de vidas grises y prefijadas, de seguridad alienante y cosas por el estilo, y por supuesto siempre como hipérbole de la sociedad que nos rodea. Creo que en esta ocasión se respetan esos puntos clave. La ventaja del tema de la genética y sus consecuencias es la posibilidad de abordar el guión desde un punto de vista menos técnico, menos cientÃfico y más ético y más filosófico. Vamos, que un guionista no especializado en el género, como el que tenemos en este caso, Frank Cottrell Boyce (la reciente “Millonesâ€, o la mayorÃa de las pelÃculas de Winterbottom), se puede mover a gusto y contar una historia de amor imposible, de represión social, de inseguridades, de injusticias... Y todo esto sin tener que documentarse en exceso y sin necesitar comprender cuestiones complejas.
He empezado hablando del guionista pero aquà quien manda es el director, a quien acabo de nombrar, Michael Winterbottom, un tipo muy particular. No he tenido ocasión de ver muchas pelÃculas suyas pero lo poco que he visto me basta para saber que es alguien con ganas de hacer cine especial, y posiblemente puede quedar fuera del gusto de muchos que busquen cine convencional. Un tipo que, con todo un ciclo propio en el festival de cine, se dedicaba a hacer autostop en las afueras de Donosti y mear en la calle. Muy independiente. También polémico, no hay más que ver su reciente porno + música. En todo caso, a mà de momento me gusta. Le da a todo, y ahora le ha tocado a la fantaciencia (que yo supongo light).
Supongo que el tÃtulo de la pelÃcula hará referencia a los 23 pares de cromosomas (46) aunque no lo he confirmado. DirÃa yo que la pelÃcula tendrá un regusto a ciencia ficción de los setenta, pero más moderada (pura intuición), como un “THX 1138†light. Supongo que el futuro estará más en los rostros de los personajes que en los efectos especiales. Y supongo que el argumento no resistirá mis exigencias más severas. Aunque también supongo que la disfrutaré como toda pieza medianamente decente de ciencia ficción. Y no creo que venga a ser muy mala cuando Tim Robbins le da su bendición protagonizándola, aunque me espero puntos oscuros.
Al parecer, según me ha comentado un compañero precrÃtico, uno de los puntos interesantes de la pelÃcula está en sus diálogos, pues al parecer los personajes hablan una lengua en su mayorÃa inglés pero con palabras de otros idiomas. Supongo que en la versión doblada esto no será muy interesante.
En todo caso, una de las ofertas más interesantes de la cartelera, y posiblemente por poco tiempo. Mi nota es quizá demasiado optimista, pero me chifla la ciencia ficción, que le vamos a hacer.
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