Voy a salvar la pelÃcula por el simple hecho de cuanto esperaba que sucediera, esa amalgama de imágenes y montaje incesante que hacen que no pierdas ni las ganas ni la locura de ver una historia tan lejos de la realidad, han sido suficiente reclamo para detenerme ante la pantalla y disfrutar del aspecto puramente visual.
Porque en otro orden de cosas, con las cartas sobre la mesa en cuestión de tramas misteriosas y cuatro dÃas atrás en un ordenador, demasiado pronto se acaba la intriga, luego tan sólo hay que atar cabos. Al señor protagonista le dejan hacer y deshacer como si el resto de sus buenos amigos fueran tontos o no relacionaran ideas, todo a favor para hacer lioso el caer de las escenas y buscar el amor como elemento de esperanza y fe. Muy clásico en el cine comercial, pero no tan bien disfrazado como esta pelÃcula de Scott, maestro de disfrazar con imágenes que hipnotizan.
Al menos tratando con respeto y nada de exageración aquellos aspectos que son increÃbles, como las máquinas del tiempo, lo monta en ella y enseguida se acaba el viaje porque es como para echarse a llorar, en ropa interior, este tipo de cosas que le encantan a este director y que echan a perder sus films, que es rebuscado como nadie para hacer acción y taquilla, y luego hay que hacer un esfuerzo por creerle. Una pelÃcula que es intensa y nada más, la acción y el suspense son muy reconocibles enseguida y el final, la excusa del tÃtulo. Para pasar el rato.