Un punto oscuro, el comienzo es tan brillante que la pelÃcula no va a mejor, como suele ser el caso. Pero tampoco va a peor y eso es muchÃsimo. Y cuando hablo del comienzo me refiero a dos cosas. La primera, la escena del joven Howard. En lugar de perder el tiempo como Stone, con montones de escenas para conformar la influencia de la infancia, Scorsese sólo utiliza una, la primera, tranquila, escueta y determinante. Normalmente los buenos guionistas intentan maquillar la manera en que los personajes explican las cosas, para que no quede muy evidente que lo hacen de cara al público, pero lo que se hace aquà es todo lo contrario: la explicación es tan descarada que ¡nos la deletrean! c u a r e n t e n a, y ya está, y punto, y poco más hay que decir. Y esa mano acercándose hacia la oscuridad, que termina cogiendo el jabón. Lo siguiente, imparable. Directamente y con un ritmo implacable entramos en esa epopeya. Todo el desarrollo de esa escena me recuerda un poco a Spielberg en sus mejores momentos. En esos instantes me recuesto cómodo en mi butaca y abro un poco más los ojos para disfrutar de la magia del cine, la magia y la emoción.
Y el ritmo se frena con la aparición de la Hepburn, pero la intensidad no. La escena del avión en la que Howard permite a Katherine beber de su botella me parece tan enternecedora... Y en general toda su relación. ¡Realmente me dio pena que se separaran! ¿Cómo es posible?
El guión es ágil, y sabe hacer lo más difÃcil: contar lo que tiene que contar y prescindir del resto. Las elipsis son limpias y sinceras, te dice “esto no te lo voy a contarâ€, o como se suele decir “esto es otra historiaâ€. No voy a tocarle las pelotas a Oliver Stone y su Anthony Hopkins de nuevo, pero nos entendemos ¿no? Y cumplidas las expectativas de resumen biográfico y entretenimiento ágil y fluido pasa a otras fases. Los personajes y diálogos son de verdad. (Vaya, diálogos de una de Scorsese que me los creo, ¿será porque no está De Niro?). Y pasa a otras fases más: los detalles, los guiños, los momentos delicados...
PodrÃa seguir hablando de la pelÃcula apuntando muchos otros momentos y cualidades, pero sospecho que mis lectores se habrán cansado ya. Quizá he desplegado demasiado Ãmpetu, puede que me haya excedido (y eso que he esperado dos dÃas), pero es que para mà es impagable que una pelÃcula me haga sentir el cine.
OSCARS: 14 Nominaciones, 10 Oscars, incluidos pelÃcula y director.