En 1962, John Frankenheimer rodaba THE MANCHURIAN CANDIDATE (aquà llamda EL MENSAJERO DEL MIEDO), con Sinatra y Janet Leigh, en la que suponÃa una de las mejores cintas de su filmografÃa. Ahora, muchos años después, en una nueva demostración de que la sequÃa de ingenio, imaginación y originalidad en Hollywood va para largo, Jonathan Demme presenta un remake de esta misma historia.
Los cambios son los obligados. Reparto (por cuestiones fisióligicas, de edad, vida y muerte, etc.) y ambientación. Si se quiere modernizar la historia y hacerla atractivo para el gran público, es una de las premisas obligadas. Y aquÃ, dicha premisa afecta a la localización del conflicto bélico que envuelve la historia: Este nuevo Mensajero del Miedo se desarrolla en la guerra del Golfo.
Por su parte, el rostro curtido y familiar de Sinatra se convierte ahora en el de Denzel Washington, actor sólido pero de pésimo gusto que acostumbra elegir rematadamente mal entre los guiones y pelÃculas que le ofrecen. O a lo mejor es que tampoco le ofrecen nada mejor, salvo excepciones.
Cada vez que pienso en tantos y tantos remakes que se han hecho, solo recuerdo ejemplos de copias sin fuerza, calcamonÃas donde las lÃneas básicas se repiten y el espÃritu, la garra y el sentido del original se pierden en el proceso de fotocopiado. En definitiva, que por mucho que hace ya un tiempÃn Demme firmara EL SILENCIO DE LOS CORDEROS y por mucho que intenten añadir un elemento de calidad, un gancho para el público serio, incluyendo a la Streep en el plantel, no tengo ninguna confianza en este enésimo remake.