Ante todo mis mayores agradecimientos a los cines Trueba por seguir teniendo la osadÃa de estrenar más y más pelÃculas destinadas al olvido, y en versión original, dentro de este global intento de meternos “Adivina quien†y similares hasta en la sopa.
Como era de esperar, una exquisitez de pelÃcula. En las dos horas y diez minutos de metraje tan sólo dos combates, los justos y necesarios para una pelÃcula que está más cerca de “sentido y sensibilidad†que de “Los siete samuráisâ€. Nos habla de amor, nos habla de los problemas de un hombre para sacar adelante a su familia, y todo con esa gracia que parece que ya sólo conservan los orientales, y que está a años luz de la crÃtica social nacional.
Imágenes bellas pero alejadas del manierismo de “Hero†y “Hero el retorno (osea La casa de las dagas voladoras)â€. Porque a veces es bonito ver esos interiores o las labores rutinarias.
Llena de momentos ampliamente emotivos y contenidos. Gestos exquisitos y la mirada de una niña ante su madre muerta. Uno asà sale del cine contento a más no poder. Quiero más.