Desde luego se trata de una adaptación fiel, de ahà que la pelÃcula, debido a esa fidelidad, se quede en el limbo, entre el 2 alto y el 3 bajo.
No era Ron Howard el más indicado para imprimirle personalidad al texto y para intentar enmendar los errores de la novela. De ahà que de forma ineludible los defectos de la misma se han traspasado a la pelÃcula cual vasos comunicantes.
La novela no tenÃa demasiada acción y sà mucha palabrerÃa y eso es lo que encontramos en la pelÃcula, mucha palabrerÃa que termina de alargarse por un metraje en el que el mayor problema está en el desdén de los actores. Sobre todo en el de Audrey Tautou que no se esfuerza lo más mÃnimo.
Muy poco carismático resulta Tom Hanks en el papel de Langdon, al que no es capaz de exprimirle la energÃa necesaria, que, por otra parte, tampoco irradiaba en la novela.
Como siempre, el mejor parado es Paul Bettany, que se caracteriza muy bien de Silas, otro personajes que como en la novela es plano, tiene mucha fuerza su aspecto, pero muy poca gracia su interior.
Como le parece que las cosas no están lo suficientemente explicadas, a Howard se le ocurre abusar de flashbacks que son bastante irregulares. Desde el bueno, el del accidente de Sophie con sus padres, a otros meramente explicativos que sobraban.
Tampoco se han molestado en dar algo más de personalidad al personaje de Ian McKellen, aparece de la nada, como en la novela, con todas las soluciones y con un requiebro en la trama que no se termina de salvar. Lamentable la escena entre su mayordomo y él.
En fin, que no se han molestado mucho en cambiar algo porque, en definitiva, la novela tal y como está ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo.
Yo la veo como una pelÃcula con buena factura técnica que me ha dado lo que me esperaba, ni más ni menos.
Sin más. Una pelÃcula tan fácil de ver como de olvidar.