Parece que los creadores lo tenÃan claro: cualquier espectador atento podrá darse cuenta de que la historia no tiene sentido. La mejor manera de deshacernos de ellos es MAREANDOLOS.
Y es que el hecho de rodar sin guión mezclado con un gran trabajo infográfico (al servicio de la nada) consigue dejarte atontado y que, incluso si realmente estabas interesado en lo que pasa, apagues el cerebro para no seguir recibiendo la sobredosis de impulsos que ofrece Piratas del caribe.
Me reitero en la tesis que ya expuse en mi precrÃtica: si una pelÃcula no está pensada simplemente como pelÃcula, si no que se le añaden una serie de elementos para satisfacer otras cosas (video juegos, parque temático, etc...) el resultado final es una pelÃcula floja y, a ratos, indecente.
Si la cuarta parte está pensada de forma individual, quizá se pueda volver a hacer una pelÃcula de piratas divertida y ligera, con toques de fantasÃa. O sea: una vuelta al origen.