La esperada tercera pelÃcula de Sofia Coppola ha tenido mala crÃtica. Vaya por dios. Lo más probable es que haya sido asà simplemente porque el film no da la talla. Ya sabemos que la crÃtica nunca se equivoca, sólo nos equivocamos los precrÃticos, que para eso no hemos visto la pelÃcula. Pero a mÃ, quizá por esperanza, puede que por terquedad, me sigue apeteciendo mucho ver esta pelÃcula. Y en esta puerta abierta a la esperanza pienso que es posible que este batacazo de crÃtica se lo ha llevado por salirse del tiesto. Dejar su universo urbano y su cine modesto para rodar esta inmensa orgÃa digna de la megalomanÃa que lleva en los genes.
A mÃ, de entrada, me gusta que este tipo de gente, es decir, los directores con talento, experimenten, se lleven los más sonoros abucheos y hagan lo que quieren hacer. Sólo asà crecerán ellos y el cine en general. Para caminos marcados los artesanos.
Y hablando de artesanos, parece que tenemos aquà todo un despliegue de vestuario, escenarios, ¡postres! Todo a lo grande. Con la afortunada posibilidad de rodar en Versalles, pudiendo reproducir asà los lugares más emblemáticos.
Por encima de eso, me quedo con los actores. Kirsten Dunst es la absoluta protagonista. Ya trabajó con Sofia Coppola en Las vÃrgenes suicidas, donde fue todo un acierto. Ahora, seguramente la directora sacará de la novia de Spiderman la imagen más delicadamente sensual de su carrera. La hemos visto en la interesante OlvÃdate de mà o la curiosa Levity. Junta a ella, Jason Schwartzman, que empezó con Wes Anderson en Academia Rushmore y que ha participado en otras producciones de corte independiente como puede ser Extrañas coincidencias. Creo que puede adaptarse a la pelÃcula a las mil maravillas.
Destacan Steve Coogan, quien estaba fantástico en A cock and bull Story o 24 hour party people; y la cantante Marianne Faithfull. Me interesa también el director de fotografÃa, Lance Acord, que hizo un gran trabajo en Lost in traslation y que seguramente lo heredó la directora de su ex, Spike Jonze, con quien Acord se salió en El ladrón de orquÃdeas y estuvo francamente bien en Como ser John Malkovich.
El mayor aliciente sin duda es una visión moderna de un género habitualmente clásico. Una pelÃcula seguramente cimentada en la representación de un universo de lujo y placeres, más allá de basarse en alguna trama. Una pelÃcula distinta, hipnótica, dinámica, con gran importancia de la banda sonora, adorablemente ñoña y muy femenina, en definitiva, una pelÃcula de Sofia Coppola.
A mà me pinta bien.