Desde que, en mi más tierna infancia, quedé horrorizado y, hasta cierto punto, traumatizado por La invasión de los ultracuerpos, no dejo escapar una nueva adaptación de la novela de Jack Finney, Los ladrones de cuerpos.
Aquella era la versión del 1978, dirigida por Philip Kaufman, y para mi gusto la mejor, aunque también influirá en ello mi temprana conmoción. La primera fue la versión de 1956, La invasión de los ladrones de cuerpos, de Don Siegel. Fue todo un icono de la ciencia ficción de los años 50, hoy en dÃa más cómica que otra cosa. La más reciente habÃa sido la versión de Abel Ferrara, Secuestradores de cuerpos, más oscura y ambientada en una base militar. TenÃa su aquel. En versiones de inspiración más libre como The Faculty no voy a entrar.
Asà que ahora que se estrena esta nueva adaptación, es para mà obligación acercarme a ver que tal y a disfrutarla por mala que sea. De no ser por esta debilidad personal posiblemente no me interesarÃa, la pelÃcula ha sido un relativo fracaso, especialmente de crÃtica, pero tampoco ha cumplido con las expectativas comerciales en EEUU. Además, los avances que nos llegan son entre cómicos propios de una parodia y decepcionantes propios de un remake realizado sin ganas.
Aun asà quedan razones para interesarse. La evidencia es su protagonista, una de la actrices más importantes del momento, ¿la más?, Nicole Kidman. Su última incursión en la ciencia ficción clásica fue deprimente: Las mujeres perfectas. Sospecho que esta es una de esas elecciones comerciales que necesita aceptar para poder hacer pelÃculas más pequeñas como Fur o Margot at the wedding sin perder su caché. Una pena tener que verla en pestiños como Embrujada.
Daniel Craig, por mucho que tenga licencia para matar (Casino Royale), tampoco está para exigir calidad en sus trabajos. Eso sÃ, ha estado en una de las mejores pelÃculas recientes, Munich.
El director es lo que más chirrÃa. Se trata del alemán Oliver Hirschbiegel, que fue nominado al oscar por su polémica visión de Hitler en El hundimiento (y no lo ganó porque Amenábar y su Mar adentro se pusieron de por medio). Antes ya habÃa rodado otra llamativa pelÃcula: El experimento.
Pero claro, este es el tÃpico caso de importación de directores para trabajos de baja calidad. Lo mismo que pasó con Peter Webber y su HannÃbal, el origen del mal. En EEUU se hace mucho, a ellos les sale más barato que un buen director nacional y se aseguran una factura de calidad. El extranjero se gana sus buenos dólares y mete el morro en Hollywood, aunque normalmente termina convirtiéndose del todo en un mercenario y lo que era para poder entrar, termina siendo norma. Pero esto es otra historia.
Es decir, que el director hará lo que pueda, pero eso no evitará que nos encontremos con un guión que no aportará absolutamente nada nuevo a sus predecesoras, que no tendrá un toque especial que justifique su existencia. Nadie se habrá molestado en darle una corriente algo más moderna, simplemente será un film viejo, con un ritmo mal llevado, de dirección correcta y con dos intérpretes complemente desperdiciados.
Pues eso, que no me la pierdo.