La fotografÃa es realmente mala. Y eso es muy grave hoy en dÃa donde no hace falta dinero para conseguir una fotografÃa decente, sólo un poco de talento y buen gusto. El talento y el buen gusto no son una de las virtudes de la pelÃcula.
El vestuario y la ambientación, bastante horteras, tampoco ayudan pero supongo que sólo son un ingrediente más que ayuda a sentir esa textura cartón-piedra que tiene toda la cinta.
Mención a parte merece la historia, por llamarla de alguna manera. Decir que es "para tontos de remate" o "un escupitajo en el ojo" es decir poco. El espectador inexperto (un niño de tres años, por ejemplo) quizá pueda dejarse engañar con los cuatro mecanismos cutres que exhibe la historia, pero aquel que vea cine con un mÃnimo de asiduidad, sabrá perfectamente lo que está pasando. No hay nada más irritante que saber lo que va a pasar y que la pelÃcula tarde media hora en contarlo mientras trata de mantener la tensión.