Me temÃa una pelÃcula al servicio del plano secuencia. Y lo que he visto es lo contrario. El movimiento de cámara siempre recoge lo que el personaje siente, piensa, calla... GarcÃa con asombrosa facilidad desliza su cámara para captar la intensidad de los momentos de esas nueve mujeres. Una intensidad que no se traduce siempre en momentos desgarrados, sino que van desde una calmada conversación a una tragedia contenida. El elenco de situaciones es sobresaliente.
En cada historia da una verdadera lección de economÃa dramática. Lo que otros directores plantean tras media hora, GarcÃa lo hace en un par de minutos.
El diálogo está acertadÃsimo con lÃneas dignas de la pluma de su progenitor. Todo lo que dice el profesor amante de la madre de la sexy Samantha es bellÃsimo. Y, como no, aunque a muchos le produzca sarpullido, el cruce de historias, de momentos, y de tragedias me parece fabuloso. Otro recurso narrativo muy bien utilizado, porque hubiera sido un error terminar trazando la conexión con todas y cada una de las mujeres. Está en su justa medida.
Y, para concluir, me parece genial la manera en la que la pelÃcula se desinfla para crecer y explotar. La historia de Close y Fanning era pesada, excesivamente lenta para ser la última, peligró la cuarta estrella en una historia banal, que despunta hasta la luna con el detalle final del racimo de uvas sobre la tumba. Elegante...impresionante.