Nada nuevo. Más de lo mismo y a lo bestia. De eso no hay duda. John Rambo ha vuelto y no ha perdido reflejos y sigue en buena forma a pesar de la edad. Hora y veinte de cinta que se hace pesadita y donde no se ve mucho más de lo que ya vimos hace ya veinte años. El único fin de la peli es la violencia y la sangre fresca a toda costa. Ahora Rambo vive en Tailandia cerca de la frontera con Birmania, paÃs que está en guerra y donde se vive un genocidio en toda regla. Nuestro héroe lleva a unos misioneros a la frontera de este paÃs pero nada más llegar son secuestrados. Imaginemos el resto.
Esta cuarta entrega no tiene mucho sentido y es más de lo mismo. Por lo menos Rocky Balboa tenÃa una historia que continuaba, un escenario, unos personajes a los que volver a ver y un mensaje.  Incluso una música que te hacÃa recordar. En esta ocasión no hay recuerdo alguno. No hay contenido alguno, es un film vacÃo.
Stallone déjalo ya por favor. Hay pelis que quedaron en el recuerdo y punto. No merece la pena rizar más el rizo.