Una incomodidad tubadora me seduce ante este film. Y es que Vicente Aranda, tiene ese punto donde converge la dualidad humana. Es capaz de de escandalizar a la parte mojigata que todos llevamos dentro, pero a la vez excitar nuestros pensamientos mas ocultos.
Aranda, se ha labrado tanto incondicionales como enemigos aférrimos. Con Amantes, para mi su mejor trabajo tras las cámaras de lo que he visto de él, consiguió exprimir de un triángulo amoroso una intensidad abrumadora con sentimientos de pasión, amor, celos y odio. TambÃen disfruté de La pasión turca, con esa adicción enfermiza que nos resulta difÃcil de creer, pero que ocurre continuamente en el mundo. Pero tÃtulos como La mirada del otro, le han hecho ganarse una fama de provocador gratuito, con esas escenas de sexo tan explÃcitas y vacÃas.
Asà que no sabemos muy bien lo acertado o no que estará ante este proyecto, ambientado en un mundo de drogas, prostitución y corrupción, en una nueva adaptación de una novela de Juan Marsé, tras La muchacha de las bragas de oro, Si te dicen que caà y El amante bilingüe. Sexo y excesos, dos temas recurrentes en el cine de Aranda estarán asegurados, si bien el principal problema será saber en qué medida y con qué fin.
Aliciente aparte, será ver a Eduardo Noriega en un doble papel. Separado ya de la fama de galán, ultimamente lo hemos visto en trabajos bien dispares como Alatriste o El método. A su lado, Flora MartÃnez que participó en Tuya siempre pero mas conocida por ser la protagonista de Rosario Tijeras.
La pólemica está servida. Para los que quieran saber algo mas, os remito a la entrevista a Vicente Aranda que el director otorgó a PrecrÃticas. Como la serpiente con la manzana, es una tentación que pese a los peligros, es para pararse a pensar.