Pero aquà se acabaron las garantÃas, ciertamente. Tony Gilroy, el director, debuta en esa faceta, y lo hará apoyándose principalmente en la labor que mejor conoce, la de guionista. En cualquier caso, tampoco tiene en su haber grandes trabajos; la saga de Bourne no se destaca por sus libretos; tampoco aquella pequeña tonterÃa titulada Pactar con el diablo y, menos aún, Armaggedon.
Al final tendremos un thriller como otros tantos, con su componente polÃtico -nada demasiado llamativo realmente-, de desarrollo muy trabajado y acabado sólido, pero ya demasiado conocido.