El resto del film me ha sorprendido por su exceso de tembleque, por sus ganas de querer demostrar que por mucho que se embarque en una producción de mucho presupuesto Meirelles sigue siendo independiente como el que más, como antes. Y repito, eso me parece un error que lastra la factura de un sólido thriller. No nos engañemos, los thrillers podrán ser muchas cosas, pero nunca hiperrealistas. No se puede querer hacer un documental de Ãfrica y una pelÃcula de espÃas a la vez porque lo que te sale es un hÃbrido, un animal de fuerza intermitente.
La historia se ha presentado y desarrollado torpemente, el personaje de Fiennes no entra, está oculto, el personaje de Weisz campa a sus anchas y la vemos temer por una trama oscura en la que no percibimos amenaza, ni siquiera cuando es el propio Fiennes el que está tras la pista. Se podrÃa decir incluso que se ha notado una falta de medios en ocasiones. La pelÃcula se alarga y hay muchos momentos que sobran, principalmente los de documental, y lo que en "Ciudad de Dios" era virtuosismo en la fotografÃa, en esta pelÃcula se convierte en un juego de torpe imitación, trufado de una banda sonora excesivamente folclórica. En lÃneas generales es desilusión lo que me ha transmitido una pelÃcula que se cierra con un descubrimiento público del malo de turno un tanto pobre.