Me encanta toda la ambientación. Me gusta ver cómo se hunde la dictadura de Chauchescu con recepcionistas que no saben si cobrarán el próximo sueldo o fumadoras que montan pequeñas odiseas para conseguir su marca de cigarrillos preferidos. Me gusta ver estudiantes que hacen lo necesario por no volver al campo o padres de "la vieja escuela" que les parece una falta de respeto que sus hijos fumen delante de ellos. La fotografÃa, el mobiliario, la vestimenta... todo ello contribuye perfectamente a creerte la pelÃcula: uno vive el momento histórico como si realmente estuviera sucediendo.
Además, Christian Mungliu, demuestra ser un buen director. Mucho plano secuencia potente, y buenos planos fijos cuando sabe que el momento dramático lo permite.
En definitiva: todo bien, si no fuera porque el drama no llega. Y sin drama no hay pelÃcula.