Muy decepcionante. Cuando uno se prepara para ver la última pelÃcula de Boorman, no es que espere una nueva “Excaliburâ€, pero sà al menos un “El sastre de Panamáâ€. Y lo que me he encontrado es un “Entre pillos anda el juegoâ€.
La cosa no terminaba de ir mal hasta el momento en que el hermano malo le suplanta. Es decir, mientras dura el equilibrio casi imposible de esta historia la cosa se mantiene, luego se convierte en la comedieta que estamos acostumbrados a ver sobre este tipo de malentendidos y equÃvocos. Me llega al alma la escena del manicomio, una escena que hemos visto millones de veces y en cada una de esas veces la he odiado. Insistir en que uno no esta loco, etc. La única pelÃcula que lo lleva bien, a mi entender, es “12 monosâ€. Pero porque ahà es el director el que está loco.
Un historia tonta, sin sentido pues el espectador sabe que el protagonista tiene cientos de formas de solucionar la situación pero el guionista simplemente no quiere. ¿Por qué calla cuando deberÃa hablar? Mis lectores habituales ya sabrán que odio cuando un personaje se comporta como una marioneta del guionista. Que hable del problema de la vivienda no me vale, seguramente a otros muchos les será más que suficiente.
Mal y peor sabiendo lo que puede hacer este director.