El tono general de la pelÃcula es indigente. Ong Bak tenÃa muchÃsima más pasta. No sé a que se debe, pero falta dinero. Misterio.
Como previsto, la pelÃcula gira entorno a Tony Jaa, que se dedica a repartir mandobles con una excusa-argumento paupérrimo. Pero eso no es ningún problema. Ni siquiera lo es la voz en off final explicándonos el orgullo thailandes y la relación con los elefantes (¿¿¿???). ¿Por qué no es un problema? Pues porque ésta gente ha encontrado la forma de crear golpes realistas. ¿cuántas veces nos hemos reido de pelÃculas de acción porque los puñetazos o patadas que se lanzaban eran de risa? Con Tony Jaa eso es imposible. Ostias como panes.
Y entorno a esos dos elementos gira toda la pelÃcula: Tony Jaa y efecto agresión-realista. ¿necesitamos algo más? Pues la verdad es que yo, al menos no.
¿Por qué se queda ésta pelÃcula con tres estrellas? Pues porque pese a que Tony Jaa y los efectos funcionen a las mil maravillas, la falta de dinero estropea en más de un momento el film. Son de agradecer esos esfuerzos por realizar escenas como el plano secuencia larguÃsimo y complicadÃsimo (¿trucadÃsimo?) del restaurante clandestino donde sirven sopa de elefante. Pero la mitad de la pelÃcula tiene una fotografÃa decente, y la otra mitad está a oscuras sin que apenas podamos distinguir nada.
Apuesto a que tarde o temprano Tony será fichado por algún estudio hollywoodiense para hacer dos o tres pelÃculas de acción donde sus mandobles no queden afeados por una producción indigente.
Esperemos...
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