Pero en El sueño de Casandra no. Aquà el crimen llega de fuera. Un crimen en el que la vÃctima es, para sus protagonistas, un perfecto desconocido. Por eso, aunque Allen consigue grandes escenas aquà y allÃ, no es capaz de llevarnos hasta los primeros pasos criminales de los protagonistas con soltura. Se pierde en escenas cortitas y algo insulsas, que poco importan, centradas en los escarceos amorosos de Ewan McGregor, en lo picarona y sensual que es su chica. Todos queremos, sÃ, ver las posibilidades que la vida le ofrece a McGregor a fin de entender lo que puede conseguir a cambio de vender su buena o mala conciencia. Pero Allen se pierde en sus situaciones de siempre cuando, esta vez, lo que interesaba no estaba ahÃ.
Por eso la escena del tÃo pidiendo a sus sobrinos ese favor resulta atropellada, y no del todo creÃble. En cambio, luego se toma su tiempo, como si temiera no hacerlo lo suficientemente gradual, para que nos vayan contando lo loco que se está volviendo Colin Farrell. Sus tormentos. Sus pesadillas. Ni siquiera las vemos. Nos las cuentan.
Y de nuevo, Allen se pierde en una extraña prisa y brusquedad al narrarnos el desenlace, con tan poco poso, tan poca paciencia, tan abrupto. No sabe tomarse el tiempo que sà se tomó en Match point. Simplemente, porque aquà no está en su terreno, y se siente extraño.
PD: SÃ, estaba a punto de cerrar esta crÃtica con 3 estrellas, tranquilas, bien altas. Pero recordando mis 4 estrellas a Scoop no considero justo dejar a El sueño de Casandra por debajo.