Esta pelÃcula es todo un manual sobre el uso, el sabio uso, del arte, difÃcil arte, de la elipsis en el cine. Y digo más. Esta pelÃcula está construida sobre un guión absolutamente fantástico, en el que todo encaja, en el que todo funciona, en el que todo se dice, y en donde están insertas todas las reglas del juego y las claves para entender todas y cada una de las acciones de los personajes. Y eso me parece, a la par que honesto, de gran dificultad.
De ahà que quiera empezar esta post remarcando el nombre del guionista, Patrick Marber, que creo es el responsable último, no ya sólo de la perfección del guión y de sus diálogos, sino de las elipsis mismas. Me explico. Yo creoq ue hay dos tipos de elipsis que, mal miradas pueden parecer la misma, a saber: elipsis de diálogo y elipsis de acción. Esta distinción resulta muy fútil porque realmente el diálogo forzosamente tiene que formar parte de una acción. Pero si lo pensamos mejor, esta distinción atiende a aquellas elipsis que el director puede incluir sin que el guión apenas se resienta, sin que sus diálogos deban cambiarse. Por ejemplo, un hombre sale por la puerta y en la siguiente escena está entrando en la puerta de otra casa.
Volviendo al pragmatismo que debe regir esta post...quiero mencionar que la dirección de Nichols no es más que la mera puesta en escena, más o menos teatral, del libreto. No obstante, no debe tomarse el adjetivo teatral de una manera peyorativa, sino descriptiva, porque Nichols, en aquellos huecos que el guión se lo permite despliega efectos cinematográficos de una gran fuerza y belleza.
Otra escena con gran poder cinematográfico es la de la habitación del striptease-club, uno de las pocas escenas en las que Nichols se permite hacer planos cenitales (que no genitales).
Pero en el resto de la pelÃcula el estigma teatral de la misma pesa como una losa. El despacho, el acuario, la casa de Clive Owen y Julia Roberts y la cámara que nunca sube al segundo piso.
Pero, ¿es esto malo? No, claro que no, pero...
Las actuaciones son irregulares. La mejor es, a mi juicio, la de Natalie Portman, capaz de dotar de matices a un personaje complejo e inteligente. En la escena de la habitación del striptease-club se sale, y no sólo por sus atributos fÃsicos, que los tiene, y muchos.
Jude Law cumple en un papel en el que se limita a actuar con el piloto automático, sin llegar a sacarle todo el partido, que tampoco creo que tenga mucho.
Clive Owen, quien curiosamente en Londres interpretaba el papel de Dan en la obra teatral, sorprende construyendo un personaje que parecÃa muy alejado de sus dotes de actuación.
Y, Julia Roberts, se limita a dar todo lo que tiene, que tampoco es que sea mucho. Una actriz que es incapaz de cambiar de matices en sus registros. Sólo sabe sonreÃr de una manera, sólo sabe enfadarse de una manera, y sólo sabe llorar de una manera.
Otro pro que tiene la pelÃcula es el de acertar con todas las músicas que pone, una muy sabia elección, que siempre acompaña y envuelve la escena.
No me ha gustado su afán por cerrar los ciclos. Y la última escena de la pelÃcula, con Natalie Portman caminando sin sujetador por las calles de Nueva York mientras todos los hombres se dan la vuelta a su paso, no me ha gustado. Y no me ha gustado porque no tiene sentido dentro de la pelÃcula, porque da una idea equivocada a la que transmite durante toda la pelÃcula. Parece que ahora se va a encontrar con otro Dan y que va a adar lugar a otra historia similar. Yo no creo, y esto pienso no será una afirmación pacÃfica, que sea ella la desencadenante de toda la historia, el ser peculiar que despierta oscuros sentimientos, como suelen ser presentadas las mujeres en el cine negro más clásico. Y menos sentido le encuentro a que termine ese plano elevando la cámara por encima de su cabeza.
Con todo, uan pelÃcula que para mà está casi en el terreno de las cinco estrellas, y que estarÃa, bien seguro, si no tuviese tan reciente en las retinas "El aviador". De ahà que deba otorgarle este 4 altÃsimo, alabando sus virtudes y remarcando aquello que menos me ha gustado, que parece poco, pero...llega hondo.