Una coproducción entre Alemania, Suiza y Bosnia-Herzegovina se cuela sin ningún ruido en la cartelera, como es natural por otro lado. Sin embargo la pelÃcula llega bien cargadita de premios en festivales europeos. Posiblemente el más importante es el leopardo de oro en el festival de Locarno.
Se trata de un trauma sobre algunas personas que viven lejos de su paÃs pero que no por ello escapan a terribles circunstancias. Promete ser contundente y dura.
Su directora, Andrea Staka, viene de rodar un cortometraje y un documental. Seguramente seguirá manteniendo la energÃa del corto y el contenido social del documental, y no parece que se haya resentido su paso al largo, al menos, a la vista de la buena acogida.
Siempre, en estas situaciones, invito al lector a que se acerque al cine donde pueda encontrar este tipo de pelÃculas. El caso es que si no fuera por los premios recibidos serÃa poco menos que imposible acceder a un film de estas caracterÃsticas, y esa es una oportunidad que hay que aprovechar. Ahora bien, es más que posible que se trate de una pelÃcula densa, difÃcil de digerir y no precisamente para todos los públicos.
A la protagonista, Mirjana Karanovic, la hemos podido ver en otra premiada pelÃcula de estreno reciente, Grbavica y ha participado en un buen número de pelÃculas con directores como Goran Paskaljevic o el mismÃsimo Emir Kusturica en Underground, por ejemplo.
Una elección arriesgada que sólo recomiendo a los más interesados en este tipo de cine.