Sinceramente, cuando a uno le llega la noticia de que un director de thrillers se atreve con una película que tiene que tratar de profundizar en la figura del pintor Renoir, puede tener muchas dudas, es hasta legítimo. Siendo precrítico este temor es siempre menor, como incluso una excusa para pensar en positivo, y al acercarse a tamaño problema puedo promover la idea de que es posible y factible.
Renoir pretende ser una película cuidada y estética, cómo no, animosa y no morbosa, centrada en la última etapa del pintor, ya anciano, en lo que resulta su pasaje más desconocido, pero hay algo de trampa permisible. A la ecuación se une su hijo, el que sería también famoso pero por el arte cinematográfico, y la historia amorosa que tuvo con una musa colabora en los minutos de un film que supongo tendrá sus grandes dosis de filosofía del siglo pasado, de aquel donde no había que ir corriendo a ninguna parte si uno no lo deseaba.
Pierre Auguste Renoir por tanto al servicio de los señores visitantes de las salas, el impresionismo de sus pinturas y sus pensamientos, el disfrute de ver cine sobre arte con dulzura y sentimiento, con cierto grado de respeto por las maneras y las formas. Una ocasión de acertar y no fallar en la elección semanal.
PD: Cine francés, y ya digo bastante