Son un par o tres soluciones formales aquà y allá que me llamaron la atención pero que entre la maraña de sangre y cámara borracha que Gibson multiplica, finalmente pierden todo su efecto.
La pelÃcula es un uno como un campano porque no tiene sentido como tal. Gibson insiste en el castigo fÃsico que Cristo recibe para salvar nuestras almas, pero se olvida de lo segundo. Para mostrar el lado fÃsico como saco de golpes del pecado moral, hay que saber dar un poso psicólogico o, aunque solo sea, lógico, al conjunto. Hablo de lo que hacen pelÃculas como 'Toro salvaje' (Ãntimamente relacionada a la historia de Cristo), donde La Motta redimÃa fÃsicamente su progresiva decadencia moral, personal y familiar. Y aquÃ, para entedernos a la primera, lo que Gibson harÃa con toda su poca vergüenza serÃa grabar un combate de dos horas de ese púgil recibiendo un enorme y más gore incluso que violento castigo fÃsico que le elimina literalmente la piel para dejarle en sangrante carne viva ante nuestros ojos.
Para pretender dotar de ese significado a la historia Gibson planta aquà y allá tres o cuatro miniflashbacks, que más que plantados están incrustados, para volver echando hostias a lo que le apetece, la sangre por la sangre, el fustigazo por el fustigazo y oye te has dejado un trocito aquà sin pintar, latigazo que te crió y ya está, todo de rojo. ¿CreÃas que se acabó? ¡No! Ahora le jodemos un ojo a golpes y que se le derrame y a ver si se me ocurre otra cosa que hacer...