La historia del que para muchos fue en Estados Unidos el pionero de la televisión basura nos viene que ni pintada a los que cada dÃa debemos lidiar con la parrilla televisiva de este paÃs. El punto de partida del libreto es una autobiografÃa de Chuck Barris que se le pone un poco más fácil al talentoso Kauffman (el hombre de la voz en off), un auténtico genio que con sus ideas frescas nos descongestiona de tanta mierda que tenemos que tragar los que no podemos estar más de una semana sin ir al cine.
Se me hece difÃcil centrarme en esta post, porque acabo de ver la pelÃcula, y estoy como en una nube; pero por encima de un análisis sosegado y frÃo quiero transmitir, mejor dicho, aprovechar el momento de inspiración que transmite la pelÃcula.
El talento de Kauffman era algo que me esperaba, que conocÃa, y que no me ha defraudado. Lo que no conocÃa, ni esperaba, y me ha dejado de piedra, es el portentoso talento tras la cámara de George Clooney. Nos encontramos ante uno de los debuts cinematográficos más sobresalientes de los últimos años. El guión estaba bien trenzado, pero era complicado de mantener sin caer por el precipicio. Y Clooney lo ha aguantado, y ¡cómo además! Exquisita planificación, con planos de todo tipo, jugando con las simetrÃas (la escena del encargado de comunicaciones dándoles una charla a los concursantes del programa de citas), con los puntos subjetivos (cuando apunta al cómico con la cabeza metida en una bolsa), mostrando y ocultando, o demostrando que tiene unas ganas de rodar ingentes (la escena en la que el personaje de Clooney le da a Sam Rockwell la misión a BerlÃn en los baños); o la escena de la propia muerte del personaje de Clooney, en la que demuestra un gusto exquisito por el tratamiento de la luz, como ya lo habÃa hecho anteriormente por las calles nevadas de Helsinki, o cuando una de sus primeras novias le dice que no está embarazada, sino que ha sufrido un retraso, o cuando se encuentra con esa "sirena" criticona en la fiesta. Memorable también me parece la escena en la que muere Julia Roberts. Y tantas y tantas otras que me dejo en el tintero. Me he quedado prendado de la inteligencia que ha exhibido Clooney en esta pelÃcula.
Igualmente me han encantado los actores, donde sobresale un maravilloso Sam Rockwell (ganador de un Oso en BerlÃn por esta actuación); y un hilarante cameo de Pitt y Damon como perdedores del concurso de las citas. Y es que la mala leche que contiene la pelÃcula, tanto en las actuaciones, como en la pluma de Kaufman, como en la concepción de Clooney, hace que uno se deleite como hacÃa tiempo que no lo habÃa hecho.
No sé, estoy extasiado, estoy desorientado, no sé si vosotros habréis experimentado lo mismo, pero es que cada vez que descubro que el cine está vivo, no puedo contenerme.
Esta pelÃcula es una JOYA.
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