A la mayorÃa de nuestros lectores seguramente les sonará esta pelÃcula desde que su actor protagonista, Ryan Gosling, fue nominado al oscar. Aunque era el nominado con peores augurios lo cierto es que ahà estaba y de alguna manera ha servido para que este tÃtulo se quede en la memoria de algunos. Pero es que no es este el único flirteo con premios de esta pelÃcula, ni mucho menos. Alguno me dirá que Locarno, Las palmas, Philadelphia, Seattle no son festivales de altura suficiente, pero en ellos, entre otros muchos, el film ha conseguido premios, especialmente para Gosling. Para una pelÃcula de corte independiente como esta es una carta de presentación de lo más interesante. El paso por Sundance, aunque sea con una sola nominación también lo es. Y, desde luego, los varios premios de Independent Sipirit Awards también.
Está claro, nos encontramos ante un trabajo de corte claramente independiente, y eso significa dos cosas. La primera es que podremos encontrar un respeto al espectador y un gusto por ofrecer valores artÃsticos más allá de la intención económica. La segunda cosa, y esta no es tan buena, es que para que una pelÃcula cuadre de manera tan exacta y exclusiva en la categorÃa de cine independiente sólo puede significar que se trata de género independiente. Vamos, que para quienes gustemos del género, estupendo, pero muchos estarán un poco hartos de vislumbrar los demasiado repetidos mecanismos y personajes que componen el cine independiente.
El género empieza a dar signos de agotamiento y cada dÃa se sistematiza un poco más, especialmente a medida que da mejores resultados en taquilla como es el caso de Pequeña Miss Sinshine. Veremos en esta pelÃcula relaciones atÃpicas entre maestros y alumnos, antihéroes y mucho paisaje urbano. Como aquel que esté cansado de duelos al sol y pueblos fantasmas en los westerns, otros se cansarán de estos mecanismos.
Yo de momento aguanto, veremos cuanto dura. Le voy a dar mi voto de confianza. Espero ver la supuesta gran interpretación de Gosling a quien hemos visto hace poquito en la curiosa Tránsito. Veamos que tiene que ofrecernos Ryan Fleck, el director, y su inseparable Anna Boden, la coguionista junto a él. Un poco de sentido del humor cÃnico y de buenos diálogos con un personaje profundo conseguirán mantener mi interés. Agradeceré planos del protagonista completamente de frente a la cámara con la ciudad detrás.