Es probable que Epitaph sea la pelÃcula más bonita del festival. No me canso (igual un poco sÃ) de repetir lo increible de la fotografÃa de las pelÃculas surcoreanas. Ésta vez vuelve a estar a la altura. Además, se encuentra dirigida de una manera preciosista y se agradece ver una pelÃcula planificada al milÃmetro en un mundo donde lo que se lleva a hora es mucha cámara al hombro y planos sucios.
Una vez más el cine coreano demuestra que podrÃa ser la mayor potencia cinematográfica del mundo, si no fuera porque la mayorÃa de las veces no tienen nada que contar.