Ésta es una de esas pelÃculas que presentan cierto tufillo extraño. Se trata de una coproducción entre Corea de sur y Estados Unidos que lleva tres años entre rodaje y postproducción. Al parecer, la postproducción está dando más quebraderos de cabeza de los deseables. Y es que los 70 millones de dólares que se han gastado en los efectos especiales (que tienen pinta de ser de una espectacularidad aburridÃsima) no consiguen que la pelÃcula deje de parecer una mezcla entre lo peor del cine americano (hortera y vacÃo) y lo peor del cine coreano (crÃptico e incoherente). SerÃa, por hacer un paralelismo, todo lo contrario a The Hostque traÃa lo mejor de ambos cines.