Los vampiros siempre han dado mucho juego en la gran pantalla. Dejando a un lado producciones clásicas, de esas de la Hammer que involucraban a Peter Cushing y a su antagonista Christopher Lee, en las últimas décadas ha quedado demostrado que la temática vampÃrica puede ser abordada desde muchos puntos de vista. Nada tienen en común, al margen de ese personaje sobrenatural, films como Entrevista con el vampiro, de Neil Jordan, El ansia, de Tony Scott o -en clave de reversión del mito- el Drácula de Coppola. A Glenn Standring no le precede la fama de los realizadores nombrados, pero si que es verdad que con su primera pelÃcula, The irrefutable truth about Demons, consiguió cierto reconocimiento.
La principal baza de este film es sin duda su curiosa ambientación. En efecto, La criatura perfecta se desarrolla en un universo paralelo, una especie de ficción histórica de los años sesenta en la que humanos y vampiros coexisten en paz. Este tipo de reinvenciones están más de moda que nunca, pero no es ese el único elemento original con el que cuenta la pelÃcula. De hecho, esta fantástica fusión entre el cine de vampiros y la ciencia ficción ya la hemos visto en pelÃculas como Underworld, pero resulta evidente que el film de Standring va a discurrir por otros derroteros bien distintos. La fusión del cine negro más sórdido con el ambiente gótico tan propio de los vampiros se presta a una apasionante historia de intrigas policÃacas y misterios sobrenaturales.
Los actores involucrados, Dougray Scott, Saffron Burrows y Leo Gregory entre otros, sin ser excesivamente conocidos, han participado en proyectos tan famosos como Troya o el remake de Dark Water. Aquà hay que destacar, una vez más, la excelente labor de Nueva Zelanda a la hora de producir cine fantástico y de terror. La referencia a pelÃculas como Black Sheep o The tattooist viene a demostrar que el camino abierto en su dÃa por Peter Jackson no se ha convertido en una mera anécdota. De hecho, la que ahora nos ocupa es la tercera pelÃcula más cara de la historia del paÃs. Pero, ante todo, es de agradecer que haya quien se arriesgue con producciones como esta. La criatura perfecta es una apuesta diferente, tremendamente difÃcil y plagada de riesgos, pero igualmente estimulante para todos aquellos que estamos hartos de ver siempre lo mismo.