En estos tiempos de segundas partes, secuelas, trilogÃas, precuelas y demás productos de gatillo fácil, esta debe ser una de las pocas continuaciones que, por un lado, tengan sentido y, por otro, apetezcan. A mÃ, al menos, me apetece.
Me apetece continuar la historia, conocerla, profundizar en aquellos generalÃsimos conocimientos que podamos tener. Me apetece seguir admirando el infinito talento de, probablemente, la mejor actriz en activo, Cate Blanchett. Y me apetece ver como la Armada Invencible dejó de serlo.