Bien, el caso es que llega la tercera parte, con más de lo mismo, más amiguetes que se pasean por la pantalla en esta tremenda coña que nos ofrece un Santiago Segura que no se ha atrevido a engordar tanto como en anteriores ocasiones (que luego pasa factura). Atención que hay un cameo del mismÃsimo Oliver Stone, que al parecer se ha mostrado en alguna ocasión atraÃdo por este personaje detestable.
Y poco más hay que decir, para aquellos que como en mi caso, disfruten con las andanzas de torrente y que no se hayan cansado todavÃa, que sean capaces de soportar una tercera entrega. Vamos todos a engrosar la cuenta corriente del tÃo con más morro del cine español (con permiso de Tinieblas González, a quien no considero del cine español hata que no haga un mÃsero largo).