Y lo hace a lo grande, reencontrando momentos de buen cine, como señalaba mi colega Hypnos. Esto ya no es la sucesión de escenas a la carrerilla, para llegar corriendo, lo antes posible, a la parte interesante de la historia -que es lo que era el Episodio II. Aquà Lucas se detiene en esa escena preciosa (mil veces más hermosa y certera que las estúpidas y manidas cursiladas de poesÃa de estudiante de primaria que se sueltan en la pelÃcula anterior) en que Anakin y Padme miran a la gran ciudad desde sus respectivas ventanas y desde la distancia, uno casi cree que pueden verse.
El oscurecimiento paulatino del alma de Anakin, al contrario que a Hypnos, me parece muy bien llevado, con subidas y bajadas, dudas constantes, muy acorde con el carácter de Anakin, que parte del orgullo casi a la esquizofrenia. Lo único que no me gusta es el giro final, el sometimiento final. Lucas nos lleva al personaje hacia esa escena de manera fabulosa, pero en el momento clave, cuando tenÃa todas las piezas en su sitio, perfectamente situadas para hacerlas encajar, alguna nota falla y ese compás final es disonante.
Los aciertos de Lucas, a lo largo del metraje, podrÃan seguir siendo citados: La poderosa (e inteligente) escena de la Orden 66: la masacre de los Jedis. Inteligente, digo, porque nos presenta la idea de ese orden del Emperador con el intento frustrado de asesinar a Obi Wan y la finaliza con el equivalente en la persona de Yoda. Entre medias, vamos viendo esa sucesión de ejecuciones. SÃ, poderosa e inteligente. Como el personaje de Grievous, o como cojones se escriba.
La pelea final casi tiene más fuerza por la carga de emotividad existente entre ambos personajes, Obi Wan y el que fuera su discÃpulo, que por la calidad visual real de la escena: el escenario siniestro, la lava, el fuego... quizás ya muy vistos. Aún asÃ, el duelo mantiene la tensión que necesita y termina a lo grande, con una fuerza inmensa, con Anakin henchido de ira incluso tan cerca de la muerte, sus piernas cercenadas, resbalando inexorablemente hacia la lava.
Defectos menores de una pelÃcula que, esta vez sÃ, engloba la historia que Lucas querÃa contar. (Aunque entiendo, ahora, la necesidad de las dos anteriores, por ejemplo, para que podamos conocer desde donde ha ido creciendo y tejiendo su tela de araña el Emperador. ¿Quizás hubieran ganado los dos primeros episodios si el senador Palpatine hubiera sido más protagonista?)