La pregunta es: ¿será capaz Fernando Meirelles de rodar una pelÃcula sin gallinas deambulando por la calle? Y no es tonterÃa, porque el caso es que de momento ha demostrado una gran capacidad para captar ambientes marginales, con mucho humo y olores, colores y sudor, movimiento vida, pobreza. Esto lo hace de maravilla.
Aunque la fotografÃa no es tan buena como en “Ciudad de Dios†(es cruel la comparación), no está nada mal. La dirección a veces puede pasarse de tembleque y de confusa, pero desde luego crea climas y sensaciones. Los actores bien, tanto los protagonistas (ya lo sabÃamos, Ralph Fiennes es sólido actor), como los secundarios, esos ingleses estirados con aspecto de diplomáticos espÃas correctamente corruptos.