Un acontecimiento, siempre, que debe catalogarse antes que nada en uno de sus dos sacos: voy a forrarme más, o voy a seguir subiendo escalones de la larga y sinuosa escalera de la Historia del Cine.
Resulta que ahora nos arremete con una de cine polÃtico y filosófico. Y encima nos calienta motores en las presentaciones con frases como "Yo darÃa la vida por Estados Unidos o Israel". En fin.
Por otro lado, no me apetece otra vez ver el toque Spielberg familiar. Sinceramente, empiezo a estar un poco cansado. No por nada en concreto, sino por su manera de meterlo con calzador en sus historias, como el último ejemplo, "La guerra de los mundos".
Pero aun con todas estas reticencias, la pelÃcula no creo que baje del cuatro, pero para subir al cinco tendrá que demostrarme valentÃa, no mucho altavoz, y sangre (en todos los sentidos de la palabra).
No creo que Spielberg nunca vuelva a llegar a los niveles de "La lista de Schindler", pero prefiero que siga por este camino, más que por el de guerrear con mundos.