Hace poco escribÃa la crÃtica de una pelÃcula con planteamiento idéntico, El diario de los muertos, que se llevaba la nota mÃnima. Mis razones fueron sencillas, optar por una vÃa que favorece el realismo y sin embargo fracasar estrepitosamente en los detalles que confieren ese realismo. Como un modelo ejemplar de lo que deberÃa haber sido, aparece esta pelÃcula, con un cuidado por el detalle excepcional.
Rec no se traiciona a sà misma en ningún momento, no pierde los papeles, sigue sus propias normas y graba lo que ha de grabar y de la manera que debe hacerlo, consiguiendo que sean creÃbles las acciones del cámara. Naturalmente, siempre hay que transigir un poco, pues sabemos que hay una necesidad absoluta de mantener la cámara en movimiento, por razones obvias, ese es el contra insuperable y aceptable de esta elección formal.
Juame Balagueró y Paco Plaza, demuestran un control tremendo de la técnica y ofrecen un “documental†perfectamente creÃble. Se toman su tiempo al principio con unas cuantas secuencias vacÃas que consiguen que el espectador se vaya adaptando al estilo y creyéndose una historia fantástica que no hará su aparición hasta bien entrada la pelÃcula.
Todos los actores están estupendos, empezando por Manuela Velasco y sin exceptuar a ninguno. Más que nunca deben resultar creÃbles y hacen un muy buen trabajo. Se consiguen momentos cómicos estupendos en las conversaciones vecinales. El mismo realismo que sirve al terror, también potencia la comedia, y todo ello ayuda a que sintamos todo más verdadero. Y es todo un reto conseguir credibilidad con la clásica historia de zombies.
Es importante lo bien que se sabe centrar la pelÃcula en un edificio cerrado, y como ayuda la confusión del punto de vista en primera persona. Esto es un gran acierto, mientras El diario de los muertos se perdÃa intentando llegar a todo, Balagueró sabe convertir el contra de la falta de información en un pro, consiguiendo aumentar la intriga y la vulnerabilidad. Los sucesos violentos van entrando poco a poco, se hacen esperar y finalmente terminan convirtiéndose en un torbellino frenético. El ritmo es impecable.
Se puede objetar que las explicaciones finales de “Religión y QuÃmica†son excesivas e innecesarias, y que en algún momento, especialmente en la huida escaleras arriba hacia el final, el cámara es demasiado valiente por seguir grabando. La verdad es que este par de puntos grises se olvidan con el derroche final en la oscuridad. También porque hemos disfrutado de lo lindo con los sustos tremendos, favorecidos por un estilo impecable.
Cuando se rodó El proyecto de la bruja de Blair pudo parecer un experimento, una rareza curiosa para ver y olvidar, pero lo cierto es que aquella idea está suponiendo toda una revolución. Porque esto no se acaba aquÃ, la idea se está refinando, veremos lo que sigue dando de sÃ. Yo encantado.