Crítica de la película La joven Jane Austen por Iñaki Ortiz

¿Sr. Darcy?


3/5
26/10/2007

Crítica de La joven Jane Austen
por Iñaki Ortiz



Carátula de la película La película empieza muy bien, con todos los elementos del mundo de Jane Austen, como una película más basada en una obra suya. Además, derrochando unos planos bellísimos y curiosamente atípicos, zonas del bosque menos habituales en donde vale más el juego de la profundidad de campo que la belleza propia de la naturaleza. Además, un realismo casi palpable, se puede oler la humedad de la hierba y la tierra.

Una protagonista, Anne Hathaway, que sin llegar a estar excepcional, hace un buen trabajo con un personaje tan importante. Lo que sí echo en falta es un poco más de finales del XVIII en su rostro, que no lo termino de ver reflejado. El responsable del rol masculino de mayor importancia, James McAvoy, da la talla. Secundarios como James Cromwell o Maggie Smith cumplen de maravilla como era de esperar.

Pero vamos a lo importante, que es sin duda, hasta que punto está presente la obra de Jane Austen en esta película. Si en Shakespeare in Love se centraban en Romeo y Julieta, aquí la clave está en Orgullo y Prejuicio, visible en el argumento pero también como representación del estilo general de sus obras.

Está claro que trabajar sobre personajes reales tiene inmensas limitaciones a la hora de crear una historia, y esto, creo yo, ha sido uno de los principales contras de la película. Como he dicho empieza bien. Los personajes, las situaciones, el baile, el bosque, todo funciona. Las conversaciones con doblez. Pero hacia la mitad empieza a perder fuelle, a insistir demasiado en que la ironía es el arma de esta escritora, y, lo peor de todo, la trama se dispersa. Parece haber perdido el hilo y, con la obligación de conectar los planteamientos iniciales con un final lo más acorde posible con los hechos históricos, el rumbo de los acontecimientos y el desarrollo de los personajes se torna en artificial.

Lo peor, quizá es tener que jugar casi en exclusiva con el personaje de Lefroy. Es una pena porque encarna bastante bien al personaje literario de Orgullo y Prejuicio, George Wickham, con su atractivo atrevido y su carácter libertino y abierto. Pero a falta de buenos candidatos para “encarnar” al Sr. Darcy, es este mismo personaje el que tiene que tomar algunos de sus aspectos, llegando a ser incoherente y poco creíble. La escapada final resulta forzadísima para conseguir un momento romántico. Lo suyo sería que Lefroy no le diera esa segunda oportunidad, siendo más cobarde y egoísta. Que así quedara plasmado en los personajes que luego escribiera la autora. Por supuesto, el otro candidato para Darcy es el sobrino de Lady Gresham, pero por cuestiones de coherencia histórica sólo puede representar ese papel a ratos. No se puede enamorar de él.

Resumiendo y simplificando, la vida de Jane Austen no tiene un final de Jane Austen, y en la película se quiere salvar el final amargo con un amor imposible. Que está muy bien que después llame a la hija Jane, pero eso no lo soluciona todo. Si en lugar de incluir estas concesiones al espectador, se hubiera optado por un final más crudo, todo tendría más sentido y quedaría más limpio el mensaje: la escritora ofrecía a sus personajes lo que ella nunca consiguió en el mundo real.

No termina de cuadrar, no es suficientemente atrevida para llegar hasta el final en determinados aspectos y está más preocupada por ser fiel a ciertos datos históricos que por construir una estructura verdaderamente creíble. ¿Qué es más fiel a la verdad?



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