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Atención: podrían contener spoilers.
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Monsieur Verdoux
07/03/2012
CAPITAN TRUENO SIN
El bravo Capitán Trueno, el de siempre, el auténtico, con toda su cafeína entraba en combate al grito de: Santiago y cierra España. Este confuso Capitán que nos presentan en esta película es mucho más tolerante y cosmopolita, nada que ver, un auténtico ciudadano del siglo XXI más dado a hacer amistades con el musulmán que a lanzar semejante grito de guerra que al incluir la marca España, que cotiza tan a la baja en los mercados sociales, rebajaría las expectativas de ventas (que alguna tendría). No, no se le pasa ni por la imaginación semejante grito al bueno del capitán.
Los hacedores de este muermo, que saben con quien se juegan los cuartos, consiguen remasterizar al personaje haciéndolo apto para todos los públicos, incluidos los más acomplejados, pero es lo único que consiguen, porque claro pasa lo mismo que cuando al café le quitas la cafeína o a la cerveza le quitas el alcohol, obtienes una bebida apta para todos, pero que solo la toman los que le hacen caso al médico; con la diferencia de que este bodrio ni siquiera lo aconsejará el médico, bueno, el siquiatra puede que si, como último recurso para casos donde falle el electroshock .
Capitán Trueno triste, ridículo, acomplejado y apátrida, que se rodea de un Goliat más ridículo todavía, de voz atiplada y con una calva que bien podrían haber evitado los de casting o los de peluquería; claro que los de peluquería tampoco anduvieron muy finos con Crispín, que lo dejaron más ridículo aun que Goliat, con ese rubio platino un par de tonos más allá de lo que ya sería mucho para Marilin. Da pena el pobre.
Tan lamentables son los personajes y quienes les dan vida, que hasta destaca la actuación de la princesa Sigrid, interpretada por Natasha Yarovenko, a quien no se conoce más merito profesional que estar bastante potable.
Pues nada tendremos que seguir consumiendo héroes made in USA, que esos no dudan en hacer volar al patriótico Supermán bajo la bandera del capitolio, y el público español no duda en tragárselo con patatas. Porque ojo, los españoles somos patrióticos como el que más eh, siempre que sea bajo la bandera de barras y estrellas.
Le pongo un tres