De Jan Svankmajer poco puede decirse que no se haya dicho ya. Con más de treinta pelÃculas a las espaldas, este prolÃfico genio checo de la animación contemporánea absurda y surrealista presenta en sus obras un universo propio y evocador. Nos encontramos en esta ocasión con una pelÃcula que mezcla animación con imagen real de manera sublime cinco años después de Otesánek, su anterior obra.
Visionario, amado y odiado a partes iguales, Svankmajer siempre ha sabido experimentar dentro de un género muchas veces copado por unas ideas que se repiten una y otra vez. FilosofÃa y abstracción se entremezclan en las pelÃculas de este imaginativo Miyazaki europeo y SÃlenà no puede ser sino una obra maestra, eso si, solamente accesible para gente con un paladar más que selecto.
No es nada fácil aproximarse a la obra de este director y es más que probable que muchos de quienes vean esta pelÃcula la consideren un mero disparate sin pies ni cabeza, pero lejos de esa visión simplista, el film de Jan Svankmajer ofrecerá gratas emociones a todos aquellos que logren introducirse en él. Su influencia en innumerables directores es la mejor prueba de que su cine cala hondo.