La pelÃcula está bien. Pero con matices.
Para empezar arranca tarde; siendo certeros, arrancó, para mi interés, en la secuencia anterior al comienzo del viaje. Es decir, con Bill Murray sentado en sucasa, en ese largo plano estático, mirando la botella de champán y la copa que le acompaña. Largo y estático como muchos otros bellÃsimos planos que Jarmusch nos regalará a partir de aquÃ.
Hasta ahÃ, la pelÃcula me ha aburrido -a excepción del arranque estricto, Julie Delpy abandonando elegantemente a Murray-. Entiendo que Jarmusch quiere llevarnos de manera natural y sin precipitaciones hasta la decisión del personaje de Murray (gracioso Don Johnston) de emprender el viaje, pero el camino elegido me pierde, me aburre. La música etÃope se me antoja más adecuada, como comparsa, durante el posterior viaje; Winston se me atraganta un poco -no tiene fuelle, ni mucho menos fuerza o carisma-; y, al fin y al cabo, sin nada de mayor interés que contar durante estos minutos, Jarmusch se extiende sin sentido sabiendo, como sabemos, que efectivametne Murray hará ese viaje.
Durante esos minutos, el prestigio crÃtico conseguido por la cinta, una de las razones (junto con el propio Jarmusch, el propio Murray, y las propias mujeres que le acompañan) de que uno acuda a verla, me empezaba a bailar, a tambalear peligrosamente. Pero del peor Jarmusch pasamos de repente al mejor, tan pronto como este Don (Juan) Johnston toma el primer avión. Y es que Jarmusch siemper ha vivido lejos de tramas, inmerso en situaciones cotidianas, de diálogos a menudo torpes, naturales e incómodos, filmando y narrando momentos casi siempre voluntariamente intrascendentes. Y esto hace que cuando Jarmusch acierta con esas situaciones y acierta también con sus personajes, todo puede ser maravilloso (casi toda la pelÃcula, aquÃ), pero cuando no, el resultado es aburrido (la primera parte).
En definitiva, creo que me ha gustado, en estas 'Flores rotas', todo lo que hace referencia a la vida y secuencias de Murray con sus distintas mujeres. Incluyendo a la inicial Sherry (breve Julie Delpy); a la graciosÃsima Lolita (descarada Alexis Dziena) y su excéntrica madre (carismática Sharon Stone), deseosa por llevarse a Donnie a la cama, años después; a la tÃmida y asustada Dora (acertadÃsima Frances Conroy), candidata número uno a ser la madre del hijo que Murray busca; a la ruda (y dura) doctora Carmen Markowski (poderosa presencia la de Jessica Lange), polo opuesto a la predisposición de Sharon Stone; y a la agresiva Penny ((explosiva y fugaz Tilda Swinton).
Todas ellas (incluÃda la quinta mujer desaparecida hace cinco años) llevan y conducen a Don Johnston, de la mano de un elaborado trabajo de escritura de Jarmusch, desde su dubitativa indiferencia inicial hasta ese estado de shock final, con un último plano tan vertiginoso como certero; la cámara gira veloz alrededor de un Bill Murray desorientado y asustado, que ya cree ver a su hijo hasta detrás de cada farola.
Lo mejor´, las reacciones del público a la salida del cine: "Es que además de lenta, es aburridÃsima", gruñÃa alguno; detrás, otra pareja: "Me ha gustado muchÃsimo, eh". Eso es Jim Jarmusch.
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