Siempre lo he dicho: M. Night Shyamalan es un virtuoso y talentoso director que explotó todo el talento que tenÃa como guionista con "El sexto sentido" y "El protegido".
"Señales" me pareció una pelÃcula cercana a la tomadura de pelo y "El bosque" fue un diamante en bruto desperdiciado.
Sin embargo, Shyamalan, a pesar del viento y la marea, sigue en sus trece: abonado al cine de autor.
Yo creo que lo mejor que le podrÃa venir serÃa dirigir el guión de otra persona que le aportase un nuevo punto de vista y, sobre todo, otro tipo de historias.
Entiendo que eso es difÃcil porque sostengo firmemente que Shyamalan quiere hacer un tipo de cine que no se valora en la actualidad por el gran público. Su cine es algo cercano a la tozudez del maestro Hitchcock, que según Wilder se dedicaba a rodar siempre la misma pelÃcula (¡qué lejos de la realidad estaba el bueno de Billy!), y algo retro y heredero directo del cine de los 70.
Esta última afirmación se basa en que Shyamalan no quiere rodar pelÃculas correctas y completas, sino que quiere rodar, a drede, pelÃculas imperfectas para perfeccionar un estilo que, como digo, no se va a entender en nuestros dÃas, pero que es probable que dentro de 30 años sea elevado a los altares del Parnaso cinematográfico.
Shyamalan me recuerda enormemente a John Boorman, ese genio que era capaz de coger la secuela de la pelÃcula más terrorÃfica de la época, "El exorcista", y hacer un film que puede ser cualquier cosa, menos de género de terror.
Y he ahà el gran problema del director de origen hindú, que se ha ganado la fama de metesustos cuando él no quiere hacer ese tipo de cine, y de ahà que se explique el desencuentro con el público.
Yo renegaré mil veces de su cine, entre otras cosas por mi condición neoforty, pero nunca le cerraré la puerta al poder de su mirada, y, de paso, voy comprando una butaca de cara al resurgimiento que se hará de su cine dentro de 20 años.
Otra pelÃcula con argumento inverosÃmil, con un 10 de atmósfera, con una buena dosis de tensión, y con aceptables interpretaciones de la mano de Paul Giamatti ("American Splendor", "Entre copas", "The illusionist") y Bryce Dallas Howard ("Manderlay").
Eso sÃ, háganse a la idea de un final barroco que es probable les encienda la ira, a la par que las luces de la sala.