Salà del cine muy contento. Incluso me olvidé de los ronquidos del viejete cercano a mÃ, que optó por dormir en varios momentos de la pelÃcula. Salà contento y satisfecho porque habÃa visto precisamente lo que querÃa ver. Sin sorpresas negativas.¿Qué es Zatoichi? Una pelÃcula de Samurais sin limitaciones. Con grandes luchadores, que no necesitan ser ni fuertes, ni guapos, ni jóvenes. Ni siquiera necesitan ver. El gran vagabundo Zatoichi, con la edad del dormilón de mi izquierda, y una ceguera total, se movÃa mucho mejor que Daredevil, y entre tics de viejo de aspecto senil, esparcÃa la sangre de sus enemigos por doquier. Y es que, como en las buenas pelÃculas de samurais, por sangre que no falte. Este lÃquido pasa a ser, en lugar de una substancia que nos pueda provocar aprensión, una maravillosa pintura que decora el lienzo de la pantalla.
Nos encontramos a grandes personajes como son las dos geishas, el cómico jugador empedernido de dados, o el propio Zatoichi (también jugador de dados, pero él con el método infalible de un samuray, que siempre acertaba entra par o impar). Por no hablar del retrasado mental que ansÃa ser un gran guerrero.
La dirección está al nivel de lo que se requiere. No se molesta en birguerÃas del tipo "Hero" sino que más bien va a lo directo. A lo necesario, pero creando en cada plano una leyenda. Las peleas no duran minutos sino segundos, pues Kitano odiarÃa aburrir a su público, pero no necesita más. Quiere hacer una tÃpica pelÃcula de samurais pero a su manera, con su sello personal. Y lo consigue con éxito. Maravillosas las escenas de coreografÃas brico-musicales y agro-musicales.
Sólo un pero: ese zapateado final y baile rÃtmico parece sacado más de un espectáculo de Brodway que de una pelÃcula japonesa. Un final de alegrÃa al más puro estilo Amenaza Fantasma, para mà vistoso pero innecesario. Quizá hubiera llegado al 5 en mi Post prescindiendo de él. En todo caso la dejo en el 4, ¡par!.