Uno ya se hace un lÃo con lo moderno, los postmoderno y ya lo postpostmoderno ni te cuento. Sea lo que sea este concepto que lanza precrÃticas pero que aun no está muy claro, yo creo que esta pelÃcula debe serlo por narices.
Una pelÃcula que tiene como base la adicción a chuparse el dedo de un joven, (y que no me diga nadie que desvelo algo porque el tÃtulo es muy claro) tiene una clara aspiración de diferenciación. El colorido de su cartel publicitario lo confirma.
Que quiere ser diferente, chocante, orginal, está claro. Que consiga serlo es otro cantar. Me hace recordar demasiado la no muy lejana “Extrañas coincidencias†y, aunque creo que en esta no se llevarán las cosas tan al extremo, pienso que puede flojear y vencer en los mismos puntos. Será original sÃ, pero a costa de serlo de manera provocada, excesiva. Tendrá fuerza, seguramente, pero a costa de resultar artificial incluso dentro del artificio.
Tenemos en el reparto, de secundario de supuesto lujo, a Keanu cara de tiesto Reeves ("Scanner Darkly","Constantine"), un tipo que elige pelÃculas curiosas. Muchas veces son un petardo, pero son curiosas, eso hay que admitirlo. Reconozco que admito su incapacidad como actor y me dejo llevar por su presencia estanca disfrutando con sus elecciones. Mucho o poco, es junto con Tilda Swinton ("Las crónicas de Narnia", "La sentencia") y si se quiere, Vincent D’Onofrio, el único nombre que avala el film.
Aunque el verdadero aval no viene dado por los nombres sino por la buena acogida que ha tenido la pelÃcula en Sundance 2005Â y en la Berlinale 2005.